18.9.11

¡Vive!

Un hombre se acerca y me pregunta:
¿Desde cuando estás así? 
¿Así? así.. cómo? - Contesté sorprendida pues no sabía a que se refería en verdad
También me preguntó que si no lo había notado aún
¿Qué cosa? -Respondí 
Que nadie te ve, que nadie te escucha, que todo mundo te ignora.

¿Y eso que tendría de raro?, es normal que seamos ignorados por el mundo. -Respondí
Mientras tanto en mi mente recorrían todos esos últimos momentos en los que sentía una gran indiferencia de los que me rodean y yo que había pensado que se habían vuelto fríos y que no tomaban en cuenta mis comentarios, llegué a pensar que estaban enojados conmigo y hasta cierto coraje empezaba a tomar hacia ellos; después de recordar eso, mi corazón empezó a estremecerse como si estuviera a punto de estallar.
Es normal, cuando es por un accidente: tu mente borra lo sucedido puesto que no quiere aceptarlo, es de suponerse, quien querría aceptarlo. - Me dijo el mismo hombrecillo en aquella acera.
Acaso aquel hombre estaba tratando de insinuar que... que... no, eso es una locura, yo no he tenido ningún accidente y ni siquiera he estado enferma.
¡Esto es un sueño, ya quiero despertar! -Grité
No es nada agradable sentir que todo ha terminado, recordar todas las cosas que no hiciste y que ya no podrás hacer.
¡Esto es un sueño! -Volví a gritar, esta vez dentro de mi mente.
Pero es tan real lo que estoy sintiendo, que tal vez es cierto y ya no despertaré jamás. Ya no habrá sol, ya no habrá luna, ya no habrá vida...
Quiero llorar, gritar, correr. Sacudo a las personas y les grito al oído; pero soy invisible y mi voz no tiene sonido. Cuantas veces callé lo que realmente sentía mi corazón , y ahora aunque lo grite nadie puede escuchar. Infinidad de veces contuve mis manos para no abrazar, para no tocar a aquella persona amada, por miedo al rechazo y ahora, aunque lo acaricie y lo abrace con todas mis fuerzas, no me puede sentir.

A punto de llorar abrí mis ojos y vi luz a mi alrededor, sentí la comodidad de mi cama y escuché la dulce voz de mi familia conversando en la casa... la tranquilidad volvió a mi y en ese instante me di cuenta de que no somos ignorados por el mundo, somos nosotros los que ignoramos la belleza del mundo y la magia que hay en cada día: por el simple hecho de respirar y di gracias, sinceramente gracias por haber despertado un día más.

Ojala todos los días soñáramos algo así, por lo menos daríamos gracias por tener la oportunidad de levantarnos un día más, en lugar de maldecir que es hora de levantarse.