4.9.11

Una noche

pasaba por un mercado, de esos donde hay demasiada gente que no puedes dar un solo paso sin tropezar, noté el peso de una mirada sobre mi, al voltear te vi a ti observandome y yo te miré, te miré como a alguien que conoces de años, te sentí como a alguien que no se irá en años y en ese instante el tiempo se paro, se detuvo para después recobrar el tiempo perdido se aceleró y no me dejo ver para donde se movía todo mi entorno, fue entonces cuando continué mi camino hasta llegar a una casona vieja, entré, y ahí estabas tú de nuevo...
pero espera, creo que estoy viendo doble o es un reflejo quizás y me estoy confundiendo; estaba pensando eso, cuando te acercas y me presentas al que tenías a un costado como tu hermano "el gemelo" ¡vaya! pensé que yo ya estaba delirando, y es que es tan normal delirar en la vida real, que no me sorprendería. De pronto aparecimos rodeados de muchas personas, al parecer todas ellas conocidas por nosotros, bueno al menos eso pienso por que en realidad no recordaba ningún rostro, sólo familiaridad era lo que sentía, instintos eran los que nos movían en esa noche. El vestido de chiffon que llevaba amarrado a mi cintura con un moño se ha desatado y se acerca un hombre (de mayor edad a la de nosotros, pero bien conservado) a ofrecerme su ayuda para anudar de nuevo mi vestido, pero es tan parecido a ti, que me quedo paralizada limitándome a observarlo y yo sin contestar escucho tu voz que interrumpe y lo corre del lugar: -es mi hermano mayor- me explicaste. -es algo entrometido, no me gusta que esté aquí, suele comer luciérnagas- me dijiste tú continuando con la explicación y alejándose tu hermano; en un parpadeo nos vimos inmersos en una gran piscina, que por cierto se veía bastante vacía, seca diría yo... y aun así, al salir de ahí nuestras ropas quedaban un poco húmedas, como si hubiéramos estado bajo una suave llovizna de verano. Todos a nuestro alrededor hacían lo mismo, se sumergían en la piscina vacía, mientras charlaban y tomaban una bebida no identificada, pero sí muy brillante; lo que puedo recordar es que se rumoraba entre los presentes que se trataba de una bebida mezclada con un poco de polvo de luna, pues era el que la hacía ver algo gaseosa y una pizca de mercurio, sí, ese planeta rojo que hacía parecer tuviera trocitos de cereza, claro sin faltar una gota de luz de júpiter, aquella que la hacía se viera azul...y del sabor ni hablemos, lo tengo tan presente en el paladar y podría degustarlo una y otra vez y aun así me quedaría sin poder averiguar el sabor que formaba su esencia, quiero creer que tal vez aun no existe ese sabor. La casa era antigua muy antigua, y tenía aires tétricos pero con sabor a hogar, estábamos ubicados en la parte de arriba, sí, muy arriba, tanto que sentíamos las nubes alrededor de nosotros y no encima. Escuchamos un grito que decía tu nombre y en silencio quedamos todos, atentos a dicho grito para poder descifrar quien era y de donde provenía; entonces tú respondiste-es mi padre, ahora vuelvo, seguramente lo han de haber despertado los unicornios que no dejan de hablar- nos comentaste a todos, te alejaste y no volviste nunca más... creemos o intuimos que en alguna de las nubes que nos rodean estás escondido observando todo lo que pasa, y todo lo que pasa nos parece cotidiano, salvo, que desde que tú no estás, tampoco vemos a tu gemelo ni a tu hermano mayor, mucho menos escuchamos a tu padre gritar; será acaso que uno mismo eran todos ellos?

o será a caso que acabo de despertar.