
Ella no pudo sostenerle la mirada
con la que había estado encubriendo su verdadero deseo
y sobre todo el conato de desilusión
que le invadía en ese momento. Así que optó por tragarse todos sus pensamientos
y simplemente su cara volteó; pues era bien sabido que quizás no estaba del todo perdido
pero sí se daba por hecho que era una lucha
en la cual no estaba dispuesta seguir
pues ¿cómo hacerlo?
si en la mente de él no sólo habitaba el fantasma del pasado
sino también su doble moralidad e indecisión... así fue entonces,
como una vez más el sol apagó su luz, y todo quedó en silencio
en espera de un nuevo amanecer.