22.9.11

Primer intento

Ahí estaba como ayer, como siempre; sirviéndose de la tetera que pareciera destilaba de la más dulce combinación de amor, compasión, pero sobretodo devoción. Siempre distante pero lo suficientemente cerca para hacer caer las hojas amarillas de aquellos arboles con las que escribe día a día un cuento de aquí hasta que llegue el invierno.