Y a donde quiera que vayamos siempre estará la luz que nos alienta a seguir adelante, sólo no cerremos los ojos, no dejemos que las lagrimas nuble nuestra vista por muy insignificante que te sientas comparado con cualquier otra partícula del universo, recuerda que aun eres una roca que está a punto de convertirse en estrella; para dar entonces todo tu esplendor hasta al mas pequeño planeta que te rodea.
No desesperes, no detengas tu paso, sólo se cuidadoso del camino por el que postras tus pies para que las espinas no destrocen tu talón y si así llegase a pasar: arranca la espina y aunque sangre por un momento recuerda que sólo es por un momento después cicatrizará, lo mas importante es no desfallecer ante los rayos que puedan caer sobre ti. Momentos de oscuridad que se dispersan en el firmamento cuando vuelves a sonreír con la misma intensidad de cuando eras apenas un niño... viendo en cada flor una razón para respirar, en cada nube una razón para volar, en cada atardecer una razón para ver y en cada noche una razón para soñar.
Quien dijo que vivir era algo sencillo, vivir es peligroso y precisamente eso es lo interesante de seguir viviendo.