
Nadando contra el cauce del río, no hay balsa suficiente que soporte éste peso. Observo estática a los peces en rededor y veo como les comienzan a brotar alas. El ave que desde arriba nos observa, pareciera que sólo ríe de nuestras peripecias. Se cansan los brazos y tal vez sorbo algo de agua sucia; pero la lluvia limpia mi cara y muy cerca tengo siempre una roca donde poso para descansar un poco.