Fue de esas infusiones deliciosas
con veneno dulce y aroma fresco.
No diré más detalles
pues cierran el corazón
encajando la maldita-bienaventurada aguja del deseo
de absorber té en este mismo momento
aun sabiendo que se ha evaporado
antes de ser consumido.
A pesar de la sed
tomar té no pude
mis estúpidas manos se quemaron
y ni siquiera probar té mis labios pudieron.
Y no, no me encabrona eso
sino que al parecer, fue un invento mío.
Pero no hay de que preocuparse
todo salió bien, como siempre
claro, tibio y sin jodidas cicatrices que borrar.
Bien dicen que echando a perder se aprende
Mientras tanto sigo ocultando té
detrás de la tilde de mi pinche orgullo
¡Qué mas da, sería una más, una menos!
No diría "té" sino amor mío,
pero sería un puto desperdicio de palabras
"amor" no rima contigo.