Hundida:
Y ahí estaban-estábamos
esperando turno
para ir tras el pastor
las pobres ovejas
sopesando la ironía que duele en tus entrañas
de esas historias frustradas que le darán a otras vida.
Respirando:
¡Qué demonios maquilo
en esta mente incesante,
incomprensible e inoportuna siempre
No disfruto el infortunio
Y la fortuna la hago un letargo
No dejo correr el cauce del río
sin usar mis quillas prejuiciosas
anclando el idealizado recuerdo
que me fabrico de cada Luna nueva
¡Basta!
Ha recoger los frutos,
hoy.
Así lo dicta esta noche el Sol iridiscente oscuro
egoísta tímido, alquimista terrenal
y conquistador solitario
Así me lo dijo ayer la punta del viento
con sus filosos consejos transformados en verbo
cortó mis hábitos y despojó de vendas
a los ojos del presente.
Soltando:
Arar sobre nuevo terreno
es el consejo que me daría el abuelo
Terreno viejo siempre cansa,
pues se vuelve áspero, frío
y grosero ante tus delicadas caricias.
y si en alguno de sus mejores temporales
quiso compartir sus verdes días contigo,
ya lo hizo o sencillo, nunca fue terreno fértil.