permanecí durante dos auroras
y después de un rocío de verdades
una gran abertura quedó expuesta en el abismo
y después de un rocío de verdades
una gran abertura quedó expuesta en el abismo
para mostrarme desde ahí
que aquel lado era ambiguo y sombrío,
que aquel lado era ambiguo y sombrío,
que no hay paraíso, que tan sólo hay avernos.
Palabras al aire, atrapadas con la red hecha de ilusiones
¡qué lerda fui para darme cuenta que eran de alguien más!
Mi cavidad torácica se hace más profunda
el pequeño instinto de querer sentir
de nuevo vuelve a su lugar
de nuevo vuelve a su lugar
a ser un órgano más
deja su vida para después
puesto que la psique seguirá siendo mi guía.