Liberando
reflejos internos.
18.2.12
Lo dijo.
Ya frente a la corte
aún tenía sus pensamientos hechos un nido.
Era el momento decisivo
donde se declararía culpable
y así condenarse a la humillación
o declararse inocente
y cargar con otro remordimiento.
Tomó un suspiro... y lo decidió.
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