Yo lo invito a vivir en otro lugar
no prometo azúcar ni miel
a cambio le ofrezco
un fresco sorbo del ahora
y un trozo del aquí
aperitivo que quita el deseo de voltear atrás
y en mañanas, dejar de pensar.
¡Vamos! sólo déjese llevar
no le quito más de una vida
pero ya no resisto la complejidad
de situaciones que nos bañan con agua de mar
y nos arrebatan los dulces días.
La verdad es que lo deseo,
con d de adorar
con d de durar
con d de todo.
¡Vamos! ya no se haga del rogar
que el mañana se nos va
como arena entre los dedos
y en estos tiempos
las caricias, son como agua en el desierto.