10.11.11

Un día más.

Hoy es un día en el que me sobra aire
y abundan los suspiros. 
Hoy es de esos días en los que volteo a mi alrededor
y caigo en cuenta de lo que tengo y de lo que no.
Me restrego en la cara: qué he hecho en realidad,
me doy bofetadas mentales
al ver que sigo paralizada,
en distinto lugar, sí, pero en mi espíritu nada nuevo.

Es noviembre y se comienza a sentir el seco otoño
y el frío que se aproxima del invierno.
Un año más, un numerito más a mi "edad",
si en éste preciso instante
tomara la libreta de mi memoria
donde he grabado mis más intensos momentos
y en eso basara mi verdadera edad,
creo que sería apenas una bebé recién nacida
que no logra pasar de sus pininos.

No soy fatalista, no soy negativa,
no es que no aprecie los momentos hermosos
que he tenido en el pasado
aunque la mayoría de esos hayan sido en mi infancia;
quizás fue porque veía en ese entonces con otros ojos,
con los ojos del alma,
ella que no es exigente
y se conforma con los detalles
esos detalles que el universo le ofrece,
aunque los adultos parezcan distraídos
e indiferentes a la belleza del mundo que les rodea.

Pero hoy siento mi alma cansada y hambrienta,
detesto no tener nada que ofrecerle aún.
Amo el universo,
amo a esa presencia que me mantiene aquí
día tras día, amo la magia de la vida
mas siempre llegan a mí éste tipo de días,
donde el aire me sobra
pues estoy en espera de compartirlo con alguien más,
donde me siento encadenada en una prisión.
Puedes verlo en mi mirada
si me observas fijamente
te darás cuenta del grito de mi interior
pues me agobia el miedo
a no existir mañana y morir sin haber vivido.

El presente se difumina
con cada segundo que pasa
y el que no ocurra nada en ese lapso
es vida perdida.
¡Maldita desesperada!
Así es la vida, no soy yo.