Saca el reloj de tu bolsillo y nota
que ya es tiempo de desvalorizar un poco ese templo
no abandonar pero sí dejarlo a un lado
por un momento ahilado
no hay que saber observar con otros ojos
sino saber sentir en lugar de observar
Cuántas veces despegaste el sentido de la vida misma
donde tu manejabas a tu antojo
sin darte cuenta que eras un esclavo más de la monotonía.
Si te dejases llevar por el ritmo del río que limpia poco a poco
quitándote despojos innecesarios que te anclan a una rutina
quizás así podrías nacer, porque hasta hoy sigues muerto
Saborea cada grave, cada agudo,
cada sonido que a ti evoca los más intensos sentimientos
pues ellos son una delicada señal,
un delicado bit al epicentro de tus anhelos.