Todo lo que fui tirando en el camino me obligó a volver.
Eso me pasa por no saber apreciar cada uno de los retazos de vida que voy dejando.
Pero fue así y regresé, regresé para levantar trozo por trozo,
tratando de unirlo con la aguja del remordimiento,
pegando el juego de tazas que una vez yo misma quebré.
tratando de unirlo con la aguja del remordimiento,
pegando el juego de tazas que una vez yo misma quebré.
Todo se ve tan perfecto, como si jamás se hubiese roto.
Sin embargo al querer beber agua de aquellas tazas
se desbordó por cada una de las hendiduras, a pesar de que ya no se ven
y al querer usar el abrigo remendado, éste se deshiló dejándome al intemperie.
se desbordó por cada una de las hendiduras, a pesar de que ya no se ven
y al querer usar el abrigo remendado, éste se deshiló dejándome al intemperie.
Ya veo que no me queda más que dejar todo como estaba
y seguir caminando hacia esa luz;
cuando rinda cuentas esperaré que lo nuevo oculte lo viejo.