8.1.12

Aquella noche

Bajo el cielo encapotado
sopló el viento reminiscente
sobre un espejo mi historia
cogimos el lenguaje
como escudo de nuestros antojos
mas no permaneció por mucho la barrera.

Los sentidos se afinaron
dejando a las ideas inertes
el río de aguas funestas nos llevo
a donde los cuerpos se hunden
y el aura se eleva.

El crepúsculo a mordidas
arrebataba mis latidos
succionando mis angustias
con palabras de alivio.

Desnudando con su lengua
al círculo celeste de Nebra
desatando los instantes
acorralados por el destiempo.