sopló el viento reminiscente
sobre
un espejo mi historia
cogimos
el lenguaje
como
escudo de nuestros antojos
mas
no permaneció por mucho la barrera.
Los
sentidos se afinaron
dejando
a las ideas inertes
el
río de aguas funestas nos llevo
a
donde los cuerpos se hunden
y el
aura se eleva.
El crepúsculo a
mordidas
arrebataba
mis latidos
succionando
mis angustias
con palabras
de alivio.
Desnudando con su lengua
al
círculo celeste de Nebra
desatando
los instantes
acorralados
por el destiempo.