25.10.11

Decisiones

Sin pensar en lo que quizá enterneció a mi alma, 
siempre sublime siempre divino
pareciera todo un mito 
el que mi otra mitad existiera. 


Esta vez 
ya no quedan más que cenizas 
a punto de ser elevadas, 
por esa fresca llovizna 
que regocija mi pasado 
y alimenta mi futuro, 
esa llovizna que no es más 
que el presente aturdido 
por tantos momentos de olvido.

Y aun con tanto ruido a mi alrededor 
logro escuchar la voz que siempre me levanta:
quiero verte reencontrada con tu otra mitad, 
recibiendo el ocaso con una sonrisa 
y con nuevas batallas ganadas, 
verte en la gloria, 
verte en tu mañana, 
mientras la lluvia borra heridas 
y sopla recuerdos, 
dejando que el presente 
dance sobre esas ruinas 
que enternecieron tu alma.