abrazaste daños que no correspondían
y una causa doliente
silueta del azar
abismo de la necesidad
ahora empieza el ardor:
un impulso agonista
ser una voz,
la letra o el deseo
de un espejo opacado,
de un reflejo abolido
y esa mano que tiembla
dando vuelta la página
donde la historia le pone márgenes
a lo que no se acaba.
Nunca es absoluta la desaparición...
siempre queda algo:
una brizna, un reflejo,
el soplido insultante de una luz tremebunda.
