Noches en las que puedes escuchar tus pensamientos
y los murmullos de las estrellas
ver el resplandor de la luna
esa Luna que termina con la penumbra
y te muestra que no necesitas de más luz si está ella.
Hablar con la noche y sentir que el aire te responde
sentir el fresco roce del sereno en tu piel.
Prefiero la noche
siempre callada, ausente en ruidos
discreta, nunca encandila
atenta, contigo, ahí
te sigue, mas no te hostiga
esperando siempre el alba
para retirar su luz sin dejarte en agonía.
esperando siempre el alba
para retirar su luz sin dejarte en agonía.
Prefiero sus brazos
distantes pero omnipresentes.
