Me da ansias...
Tu cuerpo que yace bajo estas mis manos ansiosas de acariciarte,
tu esencia frente a esta nariz con ansias desenfrenadas de inhalarte,
de fundir tu aliento con el mío,
esa tu piel que posa y rosa cerca de mi boca
incitando a mi lengua a lamer uno a uno cada relieve que de ella descubro,
deleito mi gusto con tu gusto hasta que mis dientes ansían succionar el jugo que emana tu amor... ¿Ves? Todo tú: me das ansias.
19.10.15
2.10.15
Memorias
Calcinaron nuestras ramas,
y algunos troncos, pero ignoraron las raíces.
Raíces que profundas quedaban dentro de la tierra,
Con sangre no se conquista, ni se mata,
Ya nada que reclamar, pues con la misma sangre nos hicieron renacer.
Diferencias de piel, acento, costumbres, dejan hoy de importar
nuestra alegoría nunca desapareció, ahí estuvo
y está, en los ojos y las prendas del hermano
aunque habla una lengua casi muerta.
No hemos cambiado...
Evolución, no es sinónimo de cambio.
Seguir con la esencia,
es la atracción por naturaleza.
Echar un clavado al interior...
y dejar de ver desde afuera.
6.5.15
Amores
A veces lo solía pensar y tratar de nombrar pero no hubo resultado.
Mas no desfallecí y acudí a los sentidos, ya no a la mente.
Oh, mi sorpresa! Si lo siento, no lo pienso, sigo sin comprenderlo...
Razones para dejar de gimotear por un concepto/sentimiento/emoción/trastorno/etc. sobran.
Es el propio misterio quizás lo que atrae,
Sólo vivirlo, sin tratar de enjaular, escuchar el canto y acompañarnos en el vuelo... eso es.
Mas no desfallecí y acudí a los sentidos, ya no a la mente.
Oh, mi sorpresa! Si lo siento, no lo pienso, sigo sin comprenderlo...
Razones para dejar de gimotear por un concepto/sentimiento/emoción/trastorno/etc. sobran.
Es el propio misterio quizás lo que atrae,
Sólo vivirlo, sin tratar de enjaular, escuchar el canto y acompañarnos en el vuelo... eso es.
15.2.15
Eros Vs Thanatos: ¿y si mejor bailamos?
Pierdo el ritmo, con Eros o Thanatos... sin embargo, mientras uno le hable al otro y sepan escucharse, la dialéctica sanará su juicio. Para terminar diluidos en un mismo Universo, a sabiendas de los múltiples universos que participan en la danza de un mismo creador, de su creador... (jamás un "punto final" siempre dos en movimiento, el tercero, sólo es ritmo)
Sus encuentros:
explosión de conocimiento, chispazos de creatividad que hacen darse cuenta del "otro". Dosificador de luz, el reconocimiento del alma-intelecto. Ser-estar, desaparecer-desestabilizar. El goce del aire, el deseo de la sofocación, al final de cuentas, es la vida contada a la orilla del océano, a veces ligero para fluir, a veces convertido en fango para luchar... (jamás un "punto final" ¿ahora podrás recordar el ritmo?, pues vuelve a él)
Sus encuentros:
explosión de conocimiento, chispazos de creatividad que hacen darse cuenta del "otro". Dosificador de luz, el reconocimiento del alma-intelecto. Ser-estar, desaparecer-desestabilizar. El goce del aire, el deseo de la sofocación, al final de cuentas, es la vida contada a la orilla del océano, a veces ligero para fluir, a veces convertido en fango para luchar... (jamás un "punto final" ¿ahora podrás recordar el ritmo?, pues vuelve a él)
14.1.15
El viaje continúa.
En cada respirar el viaje continúa.
Llegas y te acoplas, "conoces" y sigues... no te satisface, algo dentro de ti te cuenta que hay más.
Tu cuerpo crece, cambia y tu percepción comienza a hacerse más hambrienta, camina, anda, y quiere volar; llegan a ti esas naves, te subes y emprendes el vuelo al mundo de los sentidos, esos de los que te han privado en la sociedad, esos a los que le llaman pecado o delincuentes.
Al principio, ese mundo es maravilloso, el edén se transforma en pastillas, en hierbas, en polvo, en papeles... es el edén que tanto habías ansiado, el edén terrenal.
Das vuelta en ese edén y te hastías, quieres más, algo dentro de ti grita que eso no es todo, que eso es el escenario solamente, que vayas a bambalinas que ahí hay más.
Naturaleza, esa madre de la que te has amamantado todos los tiempos, esa madre que has sustituido por lo que sus hijos fabrican, y nada más. Te alimentas de ella, y renaces en un nuevo edén, ya no es terrenal, los sentidos se vuelven viento, las emociones llegan te mueven y se van, te das cuenta de que nada es real, y que lo irreal tampoco es imaginario, que todo es subjetivo. Tocas tu cuerpo, reconoces el traje, sabes que tiene botones, broches, cierres, adornos y que tú lo has elegido, que decidiste habitar este momento o la eternidad.
Las preguntas te parecen estúpidas, pues las respuestas están siempre dentro de ti. Ya no crees en el paraíso y el infierno, todo es un cúmulo de reacciones en cada mirada, en cada cruce de palabras. El tiempo es un juguete que heredaron los ancestros y que no lo sabemos usar, Eres niño de nuevo, deseas aprender a gatear sobre esos cinco elementos de los que comienzas a saborear a sabiendas de que es apenas el principio, que no hay un fin, que la meta es el camino, y que amas ser viajero y el aliento es tu boleto para un nuevo planeta. Y así, continúas, sabes que el viaje continúa.
Llegas y te acoplas, "conoces" y sigues... no te satisface, algo dentro de ti te cuenta que hay más.
Tu cuerpo crece, cambia y tu percepción comienza a hacerse más hambrienta, camina, anda, y quiere volar; llegan a ti esas naves, te subes y emprendes el vuelo al mundo de los sentidos, esos de los que te han privado en la sociedad, esos a los que le llaman pecado o delincuentes.
Al principio, ese mundo es maravilloso, el edén se transforma en pastillas, en hierbas, en polvo, en papeles... es el edén que tanto habías ansiado, el edén terrenal.
Das vuelta en ese edén y te hastías, quieres más, algo dentro de ti grita que eso no es todo, que eso es el escenario solamente, que vayas a bambalinas que ahí hay más.
Naturaleza, esa madre de la que te has amamantado todos los tiempos, esa madre que has sustituido por lo que sus hijos fabrican, y nada más. Te alimentas de ella, y renaces en un nuevo edén, ya no es terrenal, los sentidos se vuelven viento, las emociones llegan te mueven y se van, te das cuenta de que nada es real, y que lo irreal tampoco es imaginario, que todo es subjetivo. Tocas tu cuerpo, reconoces el traje, sabes que tiene botones, broches, cierres, adornos y que tú lo has elegido, que decidiste habitar este momento o la eternidad.
Las preguntas te parecen estúpidas, pues las respuestas están siempre dentro de ti. Ya no crees en el paraíso y el infierno, todo es un cúmulo de reacciones en cada mirada, en cada cruce de palabras. El tiempo es un juguete que heredaron los ancestros y que no lo sabemos usar, Eres niño de nuevo, deseas aprender a gatear sobre esos cinco elementos de los que comienzas a saborear a sabiendas de que es apenas el principio, que no hay un fin, que la meta es el camino, y que amas ser viajero y el aliento es tu boleto para un nuevo planeta. Y así, continúas, sabes que el viaje continúa.
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