Sé que ninguna ha de tener la razón universal. Para eso tenemos cada cual la propia.
La vida nos inquieta. Arrebatadas, somos y nos da la vida.
Obstinadas. En busca de la pasión siempre, estando sobre ella.
Sabiendo todo éso, me atrevo a decir que vamos por el mismo camino.
Mas yo decido caminar a mi paso, a donde me "apunte la chancla", pues dejé de creer en instructivos.
Tú andas con marca-pasos sobre mandamientos a seguir. Es mi humilde y mortal impresión.
Mortales, al fin y al cabo, como todos.
Espero volver a encontrarnos en alguna pausa desesperada. De esas donde dejamos de pensar, para nomas vivir. Pasa, lo sé. Acá te espero.
Lo chévere de todo éso, será observar desde la trinchera lo que hubiera pasado conmigo. Te pasará lo mismo, casi lo puedo jurar, pero el jurar no me va.
P.D. En realidad no tengo ni puta idea de lo que somos, hacemos o pasará, ni siquiera en dónde estamos. Sólo sé que fue chingón haber compartido contigo la pipa y el gallo. La locura. El llanto. Risas. La vida misma.