
Y me despido...
dejándome su sabor como un suspiro a media noche y con la sensación de haber probado antes esas mieles...
fue tan sólo una fresca llovizna para todo un jardín; pero no calmó la sed.
¿Que es lo que tiene esa voz?
Qué es lo que tiene esa esencia que enajena los sentidos y no permite escapar.
Sólo espero que le rumoree el alba que ésta vez no deseo escapar; que ésta vez quiero llegar al fin del mundo, sin jamás tener nuestro propio final. Sino apenas un comienzo en cada anochecer... mientras tanto, en sus dunas apaciguo el fervor de mis latidos siempre con la esperanza de volverme a embelesar.