23.6.12

A la antigüita

No acostumbro (no me gusta) ser observada por dentro. ¡Por qué carajos se toman (les damos) el atrevimiento de conocernos de una forma tan impersonal! Conoces sus letras, pero no su molde, ni el olor y el color de su tinta. Me niego rotundamente a creer que puedes sentir a alguien metiéndose en tu alma, aun siendo tan lejano y que con trabajos si puedes imaginar su voz. Eso debe ser una tontería. (auto-pedrada).

Desconocidos colándose en tu mente. Abiertas las ventanas de tus pensamientos. Libres al aire para todos aquellos desconocidos. 
No suena nada atractivo o ¿me equivoco? 

Tanta "cercanía" de la psique, nos aleja del cuerpo. Eso esta bien, pero estamos cayendo en los excesos, y como todo exceso, es nocivo a la salud. En este caso, nocivo para la salud emocional.
Si lo pienso un poco más, los beneficios son, que el que te conoce, te conoce por el mero gusto de coincidir de vez en cuando y por el simple gusto de hacerlo. No por obligación de una rutina, lugar o cercanía a tu vida. De alguna manera, nos "une" con las personas menos pensadas. 
Muchos de los introspectivos, salieron a la luz del mundo. Pues claro, siguen estando en la comodidad de su Yo. Eso es esconderse a la vida, esconderse a sus temores. Cobijándose con pantallas. 

Pero ¡NO! No señores, por más que cueste, yo prefiero a la  antigüita: Ver, conocer, sentir, palpar, oler...ser. Ser sin máscaras, sin ideas, sin ese previo conocimiento que la mayoría de veces nomas estorba al sentimiento. 



Debo incluir la frase que me aterró tanto, que me hizo querer volver a la antigüita antes de que sea demasiado tarde:
"En un futuro no muy lejano, el silencio será una ventana de chat en blanco"

Gozoso entumecimiento.

Mitad de mi vida pausada. 
Pensamientos cambiando a velocidades exorbitantes 
efímeros, amplios... calmados. 
Aquí me tiene saboreando su aliento
revolcada entre sus hojas. 
Vista carmín, sentimiento de no pasa nada.